El Faro de Maspalomas se encuentra en el sur de Gran Canaria, en pleno centro de una de las franjas de costa más visitadas de Europa.

Sol + Cultura = Vitamina D Plus

Maspalomas, Playa del Inglés y Meloneras ofrecen gran número de hoteles y apartamentos, muchísimas opciones de ocio durante el día y una atractiva vida nocturna alrededor de las playas.

Pero Maspalomas no es sólo conocida por su enorme campo de dunas o por su buen clima. También lo es por su antiguo Faro, que ha visto la llegada de los primeros turistas y la conversión de la zona en lugar de vacaciones. Porque desde que el primer viajero comprendió que el buen tiempo era la norma de esta kilométrica playa, el Faro de Maspalomas ha sido testigo de miles de días de sol, lunas de miel y paseos junto al mar.

La decisión de levantarlo se tomó en el lejano 1861. Las obras se prolongaron 28 largos años. Por aquel entonces el lugar era un paraje deshabitado, incomunicado del resto de la isla. Para la construcción del faro, de 55 metros de altura, se dispuso un muelle para descargar los materiales, que sólo podían llegar por mar. La luz del faro se encendía en 1890. Servía de guía a los barcos que cubrían las rutas entre Europa y América. Era la única construcción al final de una larga línea de arena que comenzaba en lo que ahora es Playa del Inglés y se cerraba en las cercanías del Oasis de Maspalomas.

Hoy todo ha cambiado a su alrededor. Ahora se encuentra al inicio de una concurrida zona de paseo. Un lugar perfecto para realizar compras, hacer una parada tras la playa, salir a cenar o simplemente tomar algo junto a la larga línea de mar. A pocos metros del paseo, los bañistas se zambullen en la arena que inicia la Reserva Natural de las Dunas de Maspalomas, constituida por tres ecosistemas: el Palmeral, la Charca y las Dunas, que se extienden a pocos metros del mar. Toda la zona es un enorme espacio natural de excepcional valor.

A tres pasos del Palmeral de Maspalomas encontrará el espacio protegido alrededor de la Charca, que nada entre el mar y la arena y que es lugar de descanso para las aves que migran a África. Junto a la Charca comienzan los campos de dunas, que cambian continuamente de forma, modeladas por el viento del océano.